7 de agosto de 2007

Dejo de Ser Agavero.

Como había platicado en algún post anterior, los domingos me dedicaba a ir a unos terrenos en los que plantábamos y cuidábamos agave. Los que estábamos en este negocio éramos mi suegro, mi concuño (que conste que omití poner la palabra compadre) y yo.

Y es correcta mi conjugación referente a la sociedad, porque desde hace rato se rompió, y desgraciadamente creo que no solo la cuestión de la sociedad.

Sucede que mi entrada a este asunto se dio por invitación de mi suegro, quien llevaba un par de años trabajando en sociedad con mi concuño trabajando agave. Ya llevaba tiempo que me invitaba, pero por una u otra razón yo no podía o quería entrarle. Total que llegó la plantación de este año y le entré. Parte porque yo veía que mi Ñora veía con algo de anhelo que los esposos de sus hermanas si le entraban y yo no, parte por mi estima hacia mi suegrito, que yo veía que su sueño era ver a toda su familia involucrada en sus asuntos y parte porque para mí este sería un reto que me haría crecer como persona.

Total, entré de buena fe. Obviamente no es lo mismo el rendimiento que tendría alguien que se dedicó toda su vida a la Ingeniería, a las computadoras, a la Informática, al rendimiento de quienes trabajaron toda su vida como jardineros (que ese es el oficio de los esposos de mis cuñadas). Pero hecha la aclaración de ello, se me aceptó en la sociedad en dicho terreno y en los subsecuentes que entrara.

Fueron pasando los domingos y me fui adaptando a las friegas que significa trabajar el campo. La verdad al principio no fue fácil, pero poco a poco me acostumbré y, sin dejar de ser cansado, ya no lo sufrí tanto.

Pero vinieron estas últimas semanas, en las que se atravesó la mudanza de casa, el nacimiento del bebé, y otras situaciones, que mi suegro me pidió que le diera prioridad a mi familia y que lo de los terrenos no había problema, y más porque se trabajarían terrenos en los que yo no era socio. Y con esa confianza dejé de ir unas semanas.

Pero hace rato mi Ñora me recibe con una noticia: que mi concuñito le salió a mi suegrito con la babosada de que o era él o era yo. Inmediatamente me fui con mi suegro para platicar con el, y sobre todo porque mi suegro estaría seguramente con la mortificación de a qué lado hacerse (cosa que confirmé cuando platiqué con él).

Admito que de entrada mi orgullo me indicaba que yo me quedara con el asunto, y total, si físicamente no rendía, contrataba a gente para hacer la chamba y punto. Pero por otro lado mi Ñora ya llevaba varias semanas diciéndome que dejara eso, primero porque veía como mi concuñito se la pasaba de grosería en mentiras y en tonterías, y no quería que yo estuviera aguantándolo; además, estando yo en la casa hay más posibilidad de ir al cine, de ver TV o de hacer más cosas en familia que antes no se podían y que, al haber tomado ese receso, notó la diferencia.

Platiqué con mi suegro y tomé la decisión de salirme (obviamente no voluntariamente, sino forzado por esta situación). Y es que, para mi suegro, le convenía más tener a mi concuñito y sus hermanos trabajándole los agaves que solamente yo y mi inexperiencia. Además, si se quedaba conmigo, ellos tendrían diferencias en los otros terrenos en los que son socios, y no quiero cargar con eso en mi conciencia. Pero principalmente, y por encima de todo, no quería que mi suegro saliera perdiendo en esto.

Desgraciadamente esto no creo que quede en la cuestión de mi salida del negocio, porque, al ser un negocio familiar, afecta la relación de todo esto. Primero, mis suegros ya tienen a aquel como un cab%&# y no sé si vaya a cambiar su relación con él a partir de esto. Segundo, yo ya lo tenía en ese concepto, pero ahora no pienso seguir con esa relación y eso va a cambiar las formas de relación familiar (total, no me quiere en su vida, de su vida me salgo; para mi mejor que andar lidiando gente difícil). Tercero (y esto se lo dije de frente a mi suegro), esto se suma a un costalito de cuestiones que me han hecho ver que hay algo de la familia conmigo, o en mi contra (recordemos lo del nombre de mi hijo, entre otras cosas más sutiles y no menos desagradables).

Yo sé que soy diferente tanto de forma de ser, de pensar, de actuar, de vivir. Mis objetivos de vida son diferentes, mas no opuestos a los de ellos. Sin embargo, siempre hay broncas y críticas. Ojalá esto no sea el inicio de una ruptura familiar.

Total, me alejo un poco (diría el expresidente Zedillo "Sana Distancia"), y solo esperando que mi Ñora no se encuentre con la disyuntiva que se le podría presentar a veces de elegir entre lo que soy yo y lo que son ellos.

4 de agosto de 2007

Registrando al Ultimo de la Familia.

Hoy fuimos al Registro Civil a llevar al bebé a que se convierta oficialmente en un ciudadano mexicano. Y ni modo, ya tiene derechos y obligaciones... Solo espero que luego no me salga con un certificado de emancipación, así como se me figura que me van a salir sus hermanos; con eso de que los derechos de los niños... Pero quién les dice de sus obligaciones??

Ahí, mientras estábamos registrándolo, llegaron unas personas preguntando por el registro de otro bebé, pero sucedió que en este caso el papá era menor de edad y debían presentar otros papeles, me imagino que supliendo la credencial para votar con fotografía (tanto rollo para decir que la del IFE). Pero eso no fue lo que me llamó la atención, sino que sucede que la mamá del bebé no era precisamente lo que yo llamaría una adolescente, como es el caso del papá. Cuando dicen que el papá es menor de edad supongo que la mamá es mayor de edad, pero jamás me imaginaría que aparentaría mínimo unos 7 u 8 años de diferencia. ¡Así es! La monita tenía alrededor de unos 25 años (y espero de verdad equivocarme de más, por que si me vi corto... ¡Pobre chamaco! ¿Ustedes creen? El chavo ha de tener 17 años cuando mucho... Y ya está con el rollo de ser papá...

En este momento, después de haber presenciado esto, agradezco que cuando yo me casé e inicié mi familia junto con mi Ñora, ya había estudiado, viajado, paseado, bailado, tomado, y tantas cosas que terminan en "ado" y que después de CASADO ya no se pueden hacer tan fácilmente. Y mi Ñora tampoco lo dijo, pero estoy seguro que lo pensó.

Y otra cosa que también agradezco: a aquel lo pichonearon, y yo por lo menos puedo meter las manitas. Porque he de decir en mi defensa que en mi casa yo siempre tengo la última palabra: "Sí, mi vidita, lo que tu digas". Y así como lo ven, cuando mi Ñora y yo discutimos, siempre termina ella de rodillas junto a la cama, suplicándome: "Sal de ahí, desgraciado, o te va peor...". Imagínense cómo me iría si fuera el caso de aquel pobre...

Y que no me lea esto mi Ñora, por que ME MA TA... Y ya los dejo porque tengo que ir a lavar los trastes...

2 de agosto de 2007

Llegando Tarde de Trabajar.

Hoy llegué algo tarde (como unas tres horas después de mi hora habitual) a mi casa después de trabajar.

Sucede que en el trabajo me quedé al final del horario normal de labores en mi chamba para poder reorganizar el Panel de Parcheo de donde depende toda la red local de la institución en la que trabajo. La razón de quedarme hasta después de que todos se fueran era para que, al hacer desconexiones y reconexiones, perjudicara en su trabajo a los menos usuarios posibles.

Como era de esperarse, este trabajo me lo aventé solo y me sirvió para reflexionar, darle vueltas a lo que estaba haciendo. Y en esas divagaciones mentales me atoré en una: cuántas veces he hecho este trabajo. Y este trabajo sobre cuantas vidas ha incidido, porque de ese trabajo depende la conexión a Internet de muchos, y al ser así hay comunicación hacia afuera, flujo de información, de amigos, de familia, de amoríos...

En un momento di con la conexión principal y, al tener ese cable pequeño, de menos de 5 mm de grosor entre mis dedos índice y pulgar, pensé hacia mí que ahí tenía yo la responsabilidad de que todo eso pudiera seguir fluyendo, o no... Me ponía a pensar cómo ha cambiado nuestra vida, y si antes yo quería comunicarme con quien yo quisiera, nadie podía interrumpirme, y en ese momento yo podía interrumpir más de una conversación de quienes se habían quedado más tarde para platicar con su novio, novia o amante por el Internet. Obviamente dicha interrupción sería causa de reclamos de parte de los usuarios, que inmediatamente me dirían que tienen a un proveedor, funcionario o contacto importante en espera por la red y que URGE reconectarse. Lo confieso, me vi tentado a hacer la travesura momentáneamente. Pero ganó la ética profesional y seguí en lo mío, que para eso estoy.

¿Qué seguirá en un futuro? Efectivamente ya hay conectividad inalámbrica, pero también la tenía a mi merced, ya que también depende de la conexión principal. ¿Acaso será lo que algunos afirman, referente a vida extraterrestre, será la comunicación por medio del pensamiento?

Se los juro que no se qué tendría el aire acondicionado, o el polvo del cableado... Total que me estaba aventando unas mariguanadas existenciales que bendito Dios fueron finalizadas con mi retorno a casa.

Pero demasiado tarde. Mis chaparros trataron de esperarme despiertos para tener nuestro habitual rato de juego antes de dormir, y para, en la medida de lo posible, que papito se acostara junto con ellos en lo que concilian el sueño. Pero esta vez no se pudo. Ni hablar, ya será mañana, porque cuando llegué ya los había vencido el sueño.

Me queda de consuelo que mi trabajo me apasiona. Lástima por quienes tienen que quedarse a deshoras en su oficina haciendo algo que les revienta. Algún día los míos entenderán mi afición por las computadoras, que trasciende más allá de lo laboral, pasando a lo personal, a lo divertido, a lo educativo. La cosa es no hacerlo un vicio... Chinnnnn...