Llegó Diciembre y, junto con el mes, llegan los festejos, posadas y demás.
Y, pues en mi trabajo, como es tradición, se hizo una posada a fin de festejar las fechas.
Nada fuera del otro mundo, una comidita, unas cuantas cervecitas... Pero cual va siendo nuestra sorpresa cuando se corre el rumor de que se daba la indicación desde los jefes de que la ración de cervezas se limitaba a dos por persona... ¿Pero como es posible esa barbaridaaaaaad?
Total que para variar y no perder la costumbre, me tocó la mesa más despapayosa, sí, la que más aplaude... Yo no sé porque SIEMPRE me toca esa suerte, porque yo, para nada. Y, pues comenzamos el ambiente. Nos jalamos al conjunto musical y empezó la cantadera. A tal grado armamos el ambiente, que de repente empezamos a pedir cervezas por los que no tomaban, o éstos se tomaban la molestia de pedir sus dos cervezas y pasárnoslas a nosotros (las cervezas). Pero llegó a tal grado el ambiente y la buena vibra que le pusimos al asunto, que de plano ya nos empezamos a despachar más de la dosis. De plano pedíamos ronda para todos (incluidos los abstemios).
No, no, no, no, no, no, no... Eso era un ambientazo, no fregaderas. Nomas de acordarme me dan ganas de regresarme...
De plano el conjunto musical ya se estacionó junto a nosotros para comenzar con las rolitas de ambiente, y entre ellas no podía faltar la del "Mono de Alambre", pero no la versión light, sino la versión hard-plus-ultra, sin censura. Transcribo aquí un par de estrofas junto con el coro:
"Vamos a cantar, vamos a cantar,
el Mono de alambre,
y el que no lo cante, y el que no lo cante,
que chi... a su ma..."
"Buenos días señores,
dijo doña Teresa,
que chi... a su ma...
los de aquella mesa!"
"Buenos días señores,
dijo un forastero,
que chi... a su ma...
todos los de negro!"
Así que ya se imaginarán todo el mentadero a diestra y siniestra... Les tocó a todos, no se escapó ni un alma: que si a los de las chivas, que si a las güeras, que si a las casadas, que si a los solteros, que a los pelones... Hasta los del grupo les tocó. Y que bueno que tuvo fin esto, porque al paso que iba la cosa, hasta los bloggeros hubieran salido raspados...
Total: que bonito es festejar en estas épocas sanamente, conscientes de lo profundo y espiritual de estas fechas, ¿verdad?
19 de diciembre de 2007
10 de diciembre de 2007
El Niño Dios Hace su Entrega.
Pues no hay plazo que no se cumpla, ni pedido al Niño Dios que no se entregue.
El pedido ha sido confirmado, y ayer fue el día. No ahondaré mucho en el tema: simplemente agradezco a Dios que nos haya dado la posibilidad de que mis chaparros vean su sueño hecho realidad, que ya desde hacía tanto tiempo tenían en su cartita.

Y cosas de la vida: me han confirmado que no recibiré aguinaldo porque no tengo derecho por ser empleado por el régimen de honorarios; ahí es cuando se nota la indisposición de la gente a ser humana (como ellos reciben su aguinaldote...). Así que, esa sonrisa que ya estoy imaginando en mis chaparros, valdrá la pena. Estoy seguro.
El pedido ha sido confirmado, y ayer fue el día. No ahondaré mucho en el tema: simplemente agradezco a Dios que nos haya dado la posibilidad de que mis chaparros vean su sueño hecho realidad, que ya desde hacía tanto tiempo tenían en su cartita.

Y cosas de la vida: me han confirmado que no recibiré aguinaldo porque no tengo derecho por ser empleado por el régimen de honorarios; ahí es cuando se nota la indisposición de la gente a ser humana (como ellos reciben su aguinaldote...). Así que, esa sonrisa que ya estoy imaginando en mis chaparros, valdrá la pena. Estoy seguro.
5 de diciembre de 2007
Miércoles de Cine y Mandil.
Como están por llegar las vacaciones decembrinas, en el trabajo se ha duplicado la presión porque no quieren quedarse a trabajar tiempos extras. Y eso ha sido un aumento de tensión en mí que es una barbaridad.
Pero ante esto, pues ha surgido la necesidad tanto con mi Ñora como conmigo de buscar unos tiempos en los cuales distraernos. Después de arduas negociaciones, y de unos cuantos rounds, logramos encontrar espacios para que tanto ella como yo pudiéramos romper con la rutina que ya nos está mermando: para ella, todos los miércoles primeros de mes se irá al cine con sus hermanas, y de ahí hasta que el cuerpo aguante; para mi, está pendiente definir el día de la semana en que iré al squash con mi compadre y los sábados al fútbol como lo venía haciendo anteriormente. Obviamente, mientras uno sale, el otro cuida al chiquillero.
A mi Ñora le tocó este miércoles, así que ahí estoy con los chaparros y con la casa. Hasta eso no le batallé. Como que la escuela que me dejaron el par de gemelos ya me dejó curado de espanto y cuidarlos a los tres ya no me es bronca. Ya para cuando mi Ñora regresó, todo estaba en orden: trio de hooligans dormidos en sus respectivos aposentos con su respectiva mamila ingerida, biberones debidamente lavados y hervidos, casa en orden y todo en paz.
Bendito elemento de chantaje que tenemos por ahora: el típico argumento del Niñito Dios. Como ya habían hecho su cartita al Niño Dios solicitando su McQueen, con la consabida amenaza de que si no se portaban bien no les traería nada el Niño Dios (sentí una especie de venganza al hacerlo, porque recuerdo que a mí también me la aplicaban mucho) ahora tenemos la casa en orden. A ver cuanto nos dura el gusto...
Pero ante esto, pues ha surgido la necesidad tanto con mi Ñora como conmigo de buscar unos tiempos en los cuales distraernos. Después de arduas negociaciones, y de unos cuantos rounds, logramos encontrar espacios para que tanto ella como yo pudiéramos romper con la rutina que ya nos está mermando: para ella, todos los miércoles primeros de mes se irá al cine con sus hermanas, y de ahí hasta que el cuerpo aguante; para mi, está pendiente definir el día de la semana en que iré al squash con mi compadre y los sábados al fútbol como lo venía haciendo anteriormente. Obviamente, mientras uno sale, el otro cuida al chiquillero.
A mi Ñora le tocó este miércoles, así que ahí estoy con los chaparros y con la casa. Hasta eso no le batallé. Como que la escuela que me dejaron el par de gemelos ya me dejó curado de espanto y cuidarlos a los tres ya no me es bronca. Ya para cuando mi Ñora regresó, todo estaba en orden: trio de hooligans dormidos en sus respectivos aposentos con su respectiva mamila ingerida, biberones debidamente lavados y hervidos, casa en orden y todo en paz.
Bendito elemento de chantaje que tenemos por ahora: el típico argumento del Niñito Dios. Como ya habían hecho su cartita al Niño Dios solicitando su McQueen, con la consabida amenaza de que si no se portaban bien no les traería nada el Niño Dios (sentí una especie de venganza al hacerlo, porque recuerdo que a mí también me la aplicaban mucho) ahora tenemos la casa en orden. A ver cuanto nos dura el gusto...
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