23 de agosto de 2009

Señal de vida.

Sé que desde hace meses no he publicado ninguna entrada...

No prometo reiniciar pronto, pero sí prometo que, en cuanto termine todo este torrente de acontecimientos que me han estado llegando en esta etapa, los publicaré "retroactivamente". Y de hecho el objetivo de esta entrada es precisamente eso: una señal de que estoy vivo y de que habrá más Memorias de Guillermo, aunque en su momento pensé que les daría fin.

Sólo puedo adelantar que me han sucedido cosas, algunas de ellas muy fuertes, en todos los aspectos: lo familiar, lo laboral, lo afectivo... Hasta en mi salud y en mi forma de ver la vida ha sido tocado.

En algunas cosas par bien, en otras para mal, pero Dios sabe por qué suceden las cosas.

Gracias a mis amigos por acompañarme y estar al pendiente de lo que ha sido de mi vida.

22 de enero de 2009

Susto Familiar.

Para que la vida tenga sabor, debemos de tener de todo tipo de experiencias. Y en esta ocasión me tocó vivir uno de los mayores sustos de mi vida, peor que el accidente que viví.

Sucede que mi Ñora me había dejado en mi trabajo para ella poder irse a la casa con los chaparros. A los cinco minutos ella me llama llorando que la habían chocado y que necesitaba que fuera al lugar que ella me indicó donde fue el choque. Alcanzó a decirme que ella se sentía mal y que creía que uno de los niños se había golpeado, pero que aparentemente todo estaba bien.

Mal pedí permiso en mi trabajo, bajé corriendo cinco pisos (que es donde yo trabajo) y agarré un taxi que pasaba en ese momento. Le comenté la situación y el señor aceleró lo más que pudo, hasta que llegamos al sitio.

Inmediatamente supe que ahí era porque no alcanzaba a ver mi carro, pero sí a una ambulancia y una patrulla. Conforme me acercaba, la escena era más aparatosa: mi carro todo deshecho por atrás, policías municipales, policías de tránsito, gente de protección civil y la ambulancia, y los típicos mirones que en este momento ya eran muchos (y gracias a uno de ellos que pidió ayuda, la cual llegó inmediata).

Mi Ñora llorando me dijo que estaba bien, veo a mis chaparros y estaban bien, pero llorando por el susto. Se me acerca el Señor de la ambulancia y me informa el estado de salud de mi familia, y al parecer no era grave. Se me acerca el Oficial de Tránsito y me informa que tanto el vehículo que golpeó como el nuestro pasaban a ser recogidos por seguridad (y para que el que nos chocó nos garantice los daños), y los policías municipales me informan de la situación general, me piden los datos de toda la familia y me informan que el que los chocó pasaría a ser detenido en lo que se
evaluaba toda la situación de lesiones, daños y se arreglaba todo.

Carga con niños para subirlos a la ambulancia mientras subían a mi Ñora en camilla, carga con pañaleras mochilas y demás porque no se sabe si el carro lo volvería a ver, observa bien quienes son los policías, el número de patrulla tanto municipal como de tránsito, aprende las placas del vehículo que ocasionó el accidente, memoriza el rostro del muchacho que lo conducía...

En minutos estábamos en la Cruz Verde y, después de algunos trámites, revisiones, rayos X y demás, todo quedó en un moretón en la mejilla de uno de mis niños, un esguince en el cuello para mi Ñora y un susto de la fregada para el resto de la familia.

Mientras, del joven que ocasionó el accidente, llegó su familia y se responsabilizaron de todos los daños, por lo que les concedimos el desistimiento legal para que liberaran al muchacho.

Al final, quedó todo en fierros que se están arreglando, y en una friega que no le veo final para mi, porque mi Ñora no se puede mover mucho y por lo que estamos con mis suegros para que cuiden de ella mientras yo llevo y traigo a mis chaparros a la escuela, y en camión hasta que se termine de arreglar el carro. A eso sumarle todos los trámites para liberar y arreglar carros, asuntos legales y demás...

Pero, al final la mano de Dios estuvo ahí, porque gracias a El mi familia está bien.

20 de enero de 2009

Dos Años Bloggeando y Encontrando Viejas Amistades.

He de confesar que el viaje reciente fue como una especie de "auto-regalo" de cumpleaños. Durante mucho tiempo he sido de la idea de que mi cumpleaños es un día como cualquier otro, pero en esta ocasión quise hacer una excepción y pasármela bien.

Ante esto, decidí aceptar una prestación de mi trabajo que es tomarme el día. Mi objetivo era descansar, dormir toda la mañana, y recuperar horas de sueño que últimamente me han hecho mucha falta.

Pero bien dicen que el hombre propone y Dios dispone. Justo cuando había dejado a mis chaparros en la escuela y a mi Ñora en su chamba, y me disponía a regresar a casita, se reventó una manguera del carro. Y como era temprano, ni talleres ni refaccionarias.

No me quedó mas que estacionarme y esperar. Por coincidencia quedé cerca de un trabajo en el cual estuve hace años, la Secretaría de Seguridad Pública Jalisco. En dicho trabajo yo estuve unos años y, hasta el momento, siento que fue en el lugar en el que más me desarrollé profesionalmente, en el que tuve un excelente equipo de trabajo por compañeros, y una época la cual a palabras de mi Ñora, no he superado al haberlo dejado.

Me decidí a visitarlos. Qué nostalgia. De repente me encuentro con caras conocidas y que reaccionan ante mi presencia con una sonrisa franca, espontánea y sincera. "¡Memo!" fue el grito recurrente de varias personas que al verme me reconocieron inmediatamente. Cuántos abrazos de cariño y de amistad (recibí más abrazos ante esto que si hubieran sido por cumpleaños)... Visité oficinas, aquellas en las que yo trabajaba a diario. Me encontré en lugares en los que aún habían huellas de mi presencia, y que, aunque había muchas cosas cambiadas, aún me resultaban familiares.

Sin querer me dí un regalo que me hizo feliz el día. Me reencontré con mis amigos de Seguridad Pública, y de nuevo seguiré en contacto con ellos, gracias a que ahora ya hay más tecnologías sociales como el correo electrónico, el messenger y demás.

Y por otro lado, dos años de Blog. qué bonitas experiencias. Qué amistades tan francas, sinceras y valiosas me he encontrado...

Hoy, sólo me queda decir gracias. Gracias a Dios por la vida, por las experiencias, por la familia, por la gente, por las amistades, por la vida. Gracias a mi familia, a mi gente. Gracias a mis amigos. Gracias a los bloggeros que andan por aquí y por todos lados.

¡¡Muchas gracias!!