3 de agosto de 2007

Llegando Tarde de Trabajar.

Hoy llegué algo tarde (como unas tres horas después de mi hora habitual) a mi casa después de trabajar.

Sucede que en el trabajo me quedé al final del horario normal de labores en mi chamba para poder reorganizar el Panel de Parcheo de donde depende toda la red local de la institución en la que trabajo. La razón de quedarme hasta después de que todos se fueran era para que, al hacer desconexiones y reconexiones, perjudicara en su trabajo a los menos usuarios posibles.

Como era de esperarse, este trabajo me lo aventé solo y me sirvió para reflexionar, darle vueltas a lo que estaba haciendo. Y en esas divagaciones mentales me atoré en una: cuántas veces he hecho este trabajo. Y este trabajo sobre cuantas vidas ha incidido, porque de ese trabajo depende la conexión a Internet de muchos, y al ser así hay comunicación hacia afuera, flujo de información, de amigos, de familia, de amoríos...

En un momento dí con la conexión principal y, al tener ese cable pequeño, de menos de 5 mm de grosor entre mis dedos índice y pulgar, pensé hacia mí que ahí tenía yo la responsabilidad de que todo eso pudiera seguir fluyendo, o no... Me ponía a pensar cómo ha cambiado nuestra vida, y si antes yo quería comunicarme con quien yo quisiera, nadie podía interrumpirme, y en ese momento yo podía interrumpir más de una conversación de quienes se habían quedado más tarde para platicar con su novio, novia o amante por el Internet. Obviamente dicha interrupción sería causa de reclamos de parte de los usuarios, que inmediatamente me dirían que tienen a un proveedor, funcionario o contacto importante en espera por la red y que URGE reconectarse. Lo confieso, me vi tentado a hacer la travesura momentáneamente. Pero ganó la ética profesional y seguí en lo mío, que para eso estoy.

¿Qué seguirá en un futuro? Efectivamente ya hay conectividad inalámbrica, pero también la tenía a mi merced, ya que también depende de la conexión principal. ¿Acaso será lo que algunos afirman, referente a vida extraterrestre, será la comunicación por medio del pensamiento?

Se los juro que no se qué tendría el aire acondicionado, o el polvo del cableado... Total que me estaba aventando unas mariguanadas existenciales que bendito Dios fueron finalizadas con mi retorno a casa.

Pero demasiado tarde. Mis chaparros trataron de esperarme despiertos para tener nuestro habitual rato de juego antes de dormir, y para, en la medida de lo posible, que papito se acostara junto con ellos en lo que concilian el sueño. Pero esta vez no se pudo. Ni hablar, ya será mañana, porque cuando llegué ya los había vencido el sueño.

Me queda de consuelo que mi trabajo me apasiona. Lástima por quienes tienen que quedarse a deshoras en su oficina haciendo algo que les revienta. Algún día los míos entenderán mi afición por las computadoras, que trasciende más allá de lo laboral, pasando a lo personal, a lo divertido, a lo educativo. La cosa es no hacerlo un vicio... Chinnnnn...

2 comentarios:

Mary Carmen San Vicente dijo...

¿Vicio tu? naaaaaaaaaaa como crees, son figuraciones ehhhh, te ha de hacer falta un cafecito..ay pero qué cosas dices jeje

Guillermo González dijo...

Esteeeee... Prefiero una Coquita, porque el café me hace agruras, jejeje
¿Y si te dijera que le he bajado?
Saludos :)